El papel que nunca vuelve en la mochila
Toda escuela infantil conoce la escena: se reparten treinta hojas para la salida a la granja y, el día antes, faltan seis. Hay que llamar a las familias, buscar la hoja arrugada en el fondo de una mochila y guardar después todo ese papel por si alguien pregunta. FamHera lleva ese proceso al móvil: el centro crea la autorización, la familia la acepta o la rechaza desde su teléfono y el registro queda guardado.
Se pueden pedir autorizaciones de varios tipos:
- Uso de la imagen del niño.
- Excursiones y eventos, como una salida o una fiesta.
- Médicas, por ejemplo para administrar un medicamento durante la jornada.
- Recogidas excepcionales, para el día en que viene alguien que no suele venir.
- Y cualquier otra que el centro necesite.
Quién ha respondido y quién falta, de un vistazo
En cuanto se envía una autorización, el centro ve el estado de cada familia: quién ha aceptado, quién ha rechazado y quién todavía no ha contestado. No hace falta perseguir a nadie: antes de que venza el plazo, las familias que faltan reciben un recordatorio automático, que se suma al resto de recordatorios de la familia y que, como todos, respeta el horario de descanso.
Para las autorizaciones ordinarias, el centro puede decidir que el silencio cuente como aceptación. Es una opción configurable, no algo que ocurra por defecto en todas.
Uno o los dos tutores, según lo que se pida
No todas las autorizaciones pesan lo mismo. El centro decide cuántas validaciones hacen falta: puede bastar la respuesta de un tutor o exigir la de los dos. Cuando los padres están separados, se puede aplicar un modo reforzado.
Qué queda registrado
Una autorización vale lo que vale la prueba de que se dio. Por cada respuesta FamHera guarda:
- cuándo se envió, cuándo la leyó la familia y cuándo respondió;
- la versión exacta del texto que se aceptó o se rechazó;
- el idioma en que se leyó y el dispositivo desde el que se respondió.
Si el texto de una autorización cambia, cada respuesta sigue unida a la versión que la familia tuvo delante. Cómo se protege ese registro y el resto de los datos lo cuenta la página de seguridad de los datos.
El permiso de imagen, hijo por hijo
El consentimiento de imagen tiene un tratamiento propio, porque no es un sí o un no. Cada familia elige para cada hijo entre tres niveles: todas las imágenes, solo las privadas para su familia o ninguna. Puede cambiarlo cuando quiera, y no autorizarlo no le impide usar la app.
Ese permiso se aplica de verdad al publicar: si una educadora va a compartir una foto en un canal colectivo, la app le recuerda qué niños no pueden salir y le pide que lo confirme, y esa confirmación queda registrada. Más en fotos seguras.
Custodia: un módulo que activa el centro
Algunos centros necesitan ir más allá y tener en cuenta la situación de familias separadas. Para eso hay un módulo de custodia que está apagado por defecto y que cada centro activa si lo necesita. Con él, la familia indica su situación (coordinación ordinaria, separación, divorcio, custodia compartida o atribuida, restricción judicial) y el otro tutor acepta el cambio; si no, media el centro. También se pueden fijar los días de recogida de cada tutor y aportar documentos como la resolución judicial o el convenio regulador, que valida el centro. Todo eso se explica en custodia compartida.
Una respuesta más, en la app de todos los días
La familia no tiene que instalar nada especial para responder: la autorización llega a la misma app en la que sigue el día de su hijo y lleva su organización familiar: el calendario, las listas y las tareas de casa. Contesta en un minuto, entre una cosa y otra, y el centro tiene su respuesta registrada.
Gratis para las familias. Responder autorizaciones y gestionar los consentimientos, incluido el de imagen, no tiene coste para ellas. El módulo de custodia solo está disponible si el centro lo ha activado.