Una ludoteca no funciona como una guardería
En una ludoteca los niños tienen entre 3 y 12 años, unos vienen todas las tardes y otros un par de horas un sábado, y la puerta no para entre la salida de clase y la hora de la cena. No hay comedor que organizar ni programa curricular que seguir: lo que hay que tener claro es quién ha llegado, quién se lo lleva y que la familia sepa qué ha hecho.
Por eso FamHera trata la ludoteca como un tipo de centro propio. Sin desayunos, comidas ni menús publicados; la merienda de la tarde es un módulo que cada ludoteca activa si la ofrece. Y el día del niño se queda en lo que tiene sentido aquí: la merienda, el juego, las actividades y la recogida.
Entradas y salidas, aunque cada niño venga a su hora
El equipo pasa lista desde el móvil o la tableta: marca la entrada cuando el niño llega y la salida cuando se va, con la hora de cada una. La familia lo ve en su app en el momento, sin tener que llamar para saber si ya está dentro.
- Si la familia avisa desde su app de que hoy no viene, que llega tarde o que lo recogen antes, el aviso aparece en el grupo de ese día y la monitora lo marca como visto.
- Las ausencias avisadas quedan apuntadas solas.
- La dirección consulta los informes de asistencia por día y por niño, útiles cuando cada familia usa la ludoteca de una manera distinta.
Quién se lleva a cada niño, comprobado en la puerta
Con niños que salen a horas distintas y familias que se turnan, la recogida es el momento delicado. En FamHera es la propia familia quien da de alta a las personas que pueden recoger a su hijo —los abuelos, una tía, la canguro— y cada una tiene su PIN y su código QR personales, con fecha de caducidad.
Para el día suelto en que lo recoge la madre de un amigo existe un pase de un día que caduca solo. En la puerta, el equipo valida el QR o el PIN y queda registrado quién validó, cuándo y desde qué dispositivo; los tutores reciben el aviso. Lo tienes todo en recogidas seguras.
Grupos, actividades y avisos
Los niños se organizan en grupos, cada uno con su equipo, su calendario y su canal. Las actividades del grupo —un taller, una fiesta, una salida— se publican con fotos y vídeos, y las fechas aparecen en el calendario de cada familia.
- Avisos a todas las familias o solo a las de un grupo: el cierre por vacaciones, un cambio de horario, la fiesta de fin de curso.
- Chat con cada familia y con el grupo, sin dar ningún teléfono personal. Más detalles en comunicación con las familias.
- Autorizaciones para una salida, un evento o el uso de la imagen, que la familia responde desde el móvil. Así se piden las autorizaciones sin papeles.
- Encuestas para saber, por ejemplo, cuántos niños vendrán en Navidad.
Las fotos no son públicas en ningún momento: cada familia ve solo las de su hijo o su grupo según el permiso de imagen que haya dado, y quien publica ve antes qué niños no pueden salir. Así funcionan las fotos seguras.
Para las familias, las tardes de la ludoteca dentro de su semana
La familia que lleva a su hijo a la ludoteca suele estar haciendo encaje de bolillos con los horarios: las clases, las extraescolares, quién recoge cada tarde. FamHera no le pide otra app más para eso. En la misma aplicación en la que ve la entrada y la salida de su hijo tiene el calendario de la familia, las tareas de casa y los recordatorios.
Lo que llega de la ludoteca —el diario, los avisos, el chat, la recogida y una persona autorizada por hijo— es gratis para las familias. Premium es opcional y añade, entre otras cosas, más personas autorizadas y la organización compartida del hogar.
Cómo se pone en marcha
La dirección crea los grupos y los niños en el panel web, uno a uno o importándolos desde un Excel con el correo de los tutores. Cada niño recibe un código de unión que sirve para los dos tutores. El resto de la gestión del centro —equipo, turnos y sustituciones— funciona igual que en una escuela infantil.
La ludoteca paga por el uso; las familias, no. Hay un periodo de prueba para conocer la plataforma. Para las condiciones, escríbenos a famhera.app@gmail.com.