En FamHera circulan fotos de niños pequeños, horarios de recogida, alergias y, a veces, la situación familiar de una casa. Por eso cada decisión parte de dos preguntas: quién necesita ver esto y durante cuánto tiempo. Aquí explicamos qué hacemos en concreto, sin promesas genéricas.
Fotos, vídeos y documentos: privados y cifrados
- Nada es público. Los ficheros solo se sirven a quien ha iniciado sesión en la app o en la web, y en cada descarga se comprueba si esa persona tiene derecho a verlo.
- Cifrado en reposo de fotos, vídeos y documentos con AES-256-GCM.
- Sin metadatos. Las fotos se recomprimen sin ellos y a los vídeos se les quita la ubicación GPS.
- Registro de descargas. Queda constancia de quién descarga cada foto o vídeo de un menor.
- Copias de seguridad diarias, también cifradas.
El detalle de cómo viajan las imágenes del aula está en fotos del aula privadas.
Cada dato, solo para quien lo necesita
La ficha de salud —alergias, intolerancias, medicación— la escribe la familia y la ve el equipo del aula de su hijo, que es quien tiene que saberlo para cuidarle. Se guarda cifrada y, si la familia cambia algo, el aula y la dirección reciben un aviso.
Las personas autorizadas ven solo lo que la familia decide, y un permiso retirado deja de valer al momento. Cuando el centro valida una resolución judicial, FamHera aplica sus restricciones a la recogida, al acceso a los datos y al contacto. Y nadie necesita dar su número de teléfono personal: las conversaciones con el centro van dentro de la app.
Una cuenta, una persona
Una cuenta compartida entre varias personas es una de las vías más sencillas para que los datos de un menor acaben donde no deben. Por eso:
- Cada cuenta funciona en un teléfono a la vez: entrar desde otro cierra la sesión del anterior.
- Los intentos de acceso fallidos están limitados y las contraseñas deben cumplir una política mínima.
- Cada adulto de la familia tiene su propia cuenta, con sus propios permisos.
Cómo afecta esto al uso diario del teléfono y del navegador lo contamos en las apps para Android y iPhone.
Guardar lo justo, el tiempo justo
Lo que no se guarda no se puede perder. FamHera borra de forma automática lo que ya ha cumplido su función:
- Mensajes del chat, fotos y vídeos: 30 días en el servidor.
- Notificaciones: 7 días.
- Datos de uso de la app: 30 días, y puedes oponerte a esa analítica.
La web, además, sirve sus librerías desde nuestro propio servidor: al abrirla, la dirección IP de las familias no se envía a redes de distribución de terceros.
Tus derechos, sin tener que pedirlos por escrito
Desde la sección «Mis datos» de la app puedes descargar un archivo ZIP con todos tus datos y los de tus hijos (derechos de acceso y portabilidad del RGPD) y dar de baja tu cuenta. Los consentimientos quedan registrados con la versión del texto que aceptaste, por menor y por finalidad.
Los centros, por su parte, aceptan en su panel el contrato de encargo del tratamiento que exige el artículo 28 del RGPD. Los proveedores que intervienen —el servicio de notificaciones (Firebase), el de correo, Google si eliges entrar con tu cuenta o conectar tu calendario, y las tiendas de aplicaciones— figuran en la política de privacidad. En 2026 hicimos una revisión de seguridad completa de la plataforma y corregimos todo lo que encontró.
La misma protección para lo que guardas de casa
FamHera no es solo la app del centro: también es donde la familia organiza su día a día. Los documentos del hogar —el DNI, la tarjeta sanitaria, los certificados— se guardan cifrados como cualquier otro fichero, y el calendario, las listas y las tareas de casa viven en la misma cuenta, protegida por la misma sesión única que el diario de la escuela infantil. Tener el centro y la organización familiar en el mismo sitio también significa no repartir los datos de tu familia entre varias aplicaciones.
¿Tienes alguna pregunta sobre privacidad? Escríbenos a famhera.app@gmail.com. Descargar tus datos y dar de baja la cuenta son siempre gratis.