Cada uno trabaja desde donde le toca
La gestión de una escuela infantil o una ludoteca no ocurre en un solo sitio: la dirección está en el despacho, las educadoras en el aula y las familias, fuera. FamHera reparte el trabajo según eso. La dirección tiene un panel web pensado para el ordenador, el equipo educativo usa la app en el móvil o la tableta del aula y cada familia tiene la suya. Los tres ven los mismos datos, cada uno con lo que le corresponde.
Aulas, alumnos y cursos
El punto de partida son las aulas y los niños de cada una. Hay tres formas de darlos de alta, según cómo llegue el centro:
- Importación desde Excel, con el correo de los tutores, para empezar con el centro completo en una tarde.
- Alta individual desde el panel, para la matrícula que llega a mitad de curso.
- Alta por la propia educadora, cuando es ella quien conoce primero al niño nuevo.
Cada alumno recibe un código de unión que vale para sus dos tutores, y que el centro entrega por correo o enseña en pantalla. Al terminar el año, los cursos académicos y la promoción de curso evitan dar de alta otra vez a todo el centro cada septiembre; y si un niño acabó con dos fichas duplicadas, se fusionan en una.
El equipo, sus ausencias y las sustituciones
La dirección asigna el profesorado de cada aula, y cada aula puede tener sus delegados de clase. Las vacaciones y las bajas las pide la educadora desde su app y la dirección las aprueba o no, sin hojas sueltas.
Con esa información se monta el cuadrante de trabajo, con sus sustitutos. El panel detecta las aulas que se quedan sin profesor y avisa cuando un aula no tiene a nadie que vaya a recibir sus mensajes. Cada aula tiene una titular obligatoria y, además, las personas que la dirección elija para recibir lo que escriben sus familias. Si hace falta, la dirección puede cerrar el chat de un aula o el de un niño concreto.
La asistencia y el resto del día a día
Pasar lista es marcar la entrada y la salida de cada niño desde el aula. La dirección consulta después los informes por día o por niño, y un resumen del día del centro. Junto a eso, el panel recoge las tareas que antes se apuntaban en un corcho:
- Menús: el PDF del catering, mensual o semanal, o el menú detallado de cada semana, con aviso a las familias al publicarlo.
- Material que tiene que traer cada familia, con su recordatorio automático la víspera y esa misma mañana, saltando fines de semana y festivos.
- Calendario del centro y de cada aula, con los festivos nacionales ya cargados; los autonómicos y locales los añade el centro.
- Colectas, con el control de quién ha pagado y cómo (efectivo, Bizum o transferencia), que solo ve la dirección.
La comunicación con las familias —avisos, chats, encuestas— tiene su propia página: comunicación con las familias. Y lo que la educadora apunta de cada niño, en la agenda escolar digital.
Módulos que el centro enciende o apaga
No todos los centros necesitan lo mismo. Partes de FamHera son módulos que cada centro activa según su forma de trabajar: los chats, las colectas, la gestión de custodia de padres separados, las vacaciones del equipo o la merienda. La recogida con QR no es opcional: está siempre activa.
El tipo de centro también cuenta. Una escuela infantil de 0 a 3 años trabaja con comidas, siestas y menús; una ludoteca no tiene comedor ni menús, y como mucho registra la merienda.
Lo que gestiona el centro llega a la app de casa
Todo lo que la dirección organiza en el panel termina en el móvil de las familias, y lo hace dentro de la misma app con la que llevan su organización familiar: las fechas del calendario del aula se ven junto a las citas de casa, y el recordatorio del material convive con las tareas y el menú de la semana. Para el centro, eso significa familias que abren la app cada día por su cuenta.
Antes de empezar. El contrato de encargo del tratamiento de datos (artículo 28 del RGPD) lo acepta el centro desde su propio panel. El centro paga por el uso, con un periodo de prueba previo; para las familias es gratis. Pide información en famhera.app@gmail.com.